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Ellos son

05 07 2008

Nuestro pueblo

[…] en 1921 (el mismo año en que Einstein recibía el premio Nobel), tras adquirir un pedazo de tierra en la deprimida localidad de Watts (más tarde famosa por sus disturbios raciales), al sur de Los Ángeles, Simon Rodia, poseedor legítimo de la identidad nacional, sintió llegado el momento de edificar su identidad individual y se propuso hacer «algo grande» (something big). Desde ese año hasta 1954, Don Simon acumuló una ingente masa de acero, cemento, baldosas de cerámica, cascotes, conchas marinas, cristales rotos y la más variada gama de materiales de hecho y de desecho, y la levantó durante treinta y tres años en forma de nueve esculturas, de entre las cuales destacan tres torres, una de ellas de más de doce metros de altura. Lo rodeó de muros decorados con igual criterio (es decir, sin selección alguna) y lo llamó Nuestro Pueblo.

The Watts Towers 

Resulta sintomático que, en su propia sede y en todos los catálogos de arquitectura y urbanismo, el monumento en cuestión se siga llamando The Watts Towers, como si Simon Rodia no tuviera categoría suficiente para bautizar a su gusto la obra edificada con sus propias manos.

José Luis Pardo

05 07 2008

Histoire d’un enfant abandonné à la fin du XIXe siècle racontée par lui-même

Fue en la cárcel donde (Luigi) Lucheni completó su educación; leyó cuanto pudo (unos quinientos libros en doce años), especialmente a Rousseau y Voltarie, y aprendió de ellos el suficiente francés para iniciar en esta lengua la redación de su autobiografía, Histoire d’un enfant abandonné à la fin du XIXe siècle racontée par lui-même. En ella daba las gracias a su lima por haberle permitido ser alguien, por haber hecho que pudiese llegar a contar su historia en primera persona, dar su versión de los hechos de Europa desde el punto de vista de quienes padecen miseria y llamar la atención sobre la injusticia en la que viven los pobres del mundo. una historia, en verdad, desgraciada y folletinesca, rapsódica y algo cómica.

Luigi Lucheni

Como ya hemos visto a propósito de Simon Rodia, es característico de la humillación póstuma que padecen aquellos a quienes no se reconoce la consideración de ser alguien el negarles a sus obras el título que sus autores les dieron en el uso de su legítima potestad. Lo que queda de las Memorias de Lucheni está publicado, en versión original, bajo el título Memoires de l’assassin de Sissi (Memorias del asesino de Sissi) y en alemán como Ich bereue nichts! (¡No me arrepiento!)

José Luis Pardo

22 03 2009

Un lenguaje para dos hombres

Si se busca en Wikipedia lenguas tupí-guaraní, la primera que aparecerá en una lista de 53 se llama aura. Su cobertura geográfica es el Estado brasileño de Maranhão. El número de hablantes, reducido. “Sólo dos hombres y yo los conozco”, asegura la arqueóloga de la Universidad Complutense Almudena Hernando. “La Fundação Nacional do Índio [Funai, organización dependiente del Ministerio de Justicia brasileño] les han facilitado una cabaña junto a un puesto indígena donde viven indios awá. Hablan una lengua que nadie conoce. Les pusieron de nombre Auré y Aurá. Parece que son los últimos representantes de un grupo al que debieron masacrar”.

“La Funai los contactó cuando estaban perdidos y solos. Ningún lingüista conoce su lengua. Los trasladaron ahí, lejos de la tierra donde se les halló. Cuando te acercas, te cuentan muchas cosas que no entiendes. Y si entras en su cabaña te quedas completamente impactada: las vigas que sujetan el tejado de paja sirven de soporte a cientos y cientos de flechas, con las puntas envueltas en hojas y atadas en racimos”, continúa Hernando.

“Auré y Aurá se han pasado los años que llevan viviendo ahí haciendo flechas y más flechas, en un ejercicio inútil desde el punto de vista funcional, porque ya no las usan. Pero imagino que eso les sirve de terapia para neutralizar el trauma de haber sido arrancado de tu tierra y forma de vida. Tal vez se han agarrado a ello como mecanismo de seguridad. Cuando todo se ha hundido bajo tus pies quieres saber quién eres introduciendo la mínima cantidad de cambio en tu vida. Eso es lo que hacen estos dos hombres. Es impresionante ver su cabaña, neuróticamente ordenada. Te das cuenta del horror que han debido vivir muchos de estos grupos en el momento del contacto con el blanco.

Francisco Peregil


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